Sobreviviendo
con él II
Al día siguiente desperté y mi
compañero sobreviviente no estaba, me asuste porque significaba tener que
sobrevivir sola, me había abandonado, me tocaría valerme por mi misma. De un
momento a otro un ruido interrumpió mis pensamientos, me asusté hasta que lo vi
a él llegar, sin pensarlo me arrojé a sus brazos, el al principio no entendía
pero poco a poco fue correspondiendo a mi abrazo, después de que le conté
porque lo había abrazado, el simplemente sonrió, me dijo que teníamos que
regresar a donde estaban los restos del avión, debíamos ver que se había
salvado de la explosión y que podíamos usar para sobrevivir mientras nos
rescataban, yo estaba asustada, no quería volver a ese lugar, enseguida
vinieron a mi mente los recuerdos del avión en el aire y luego la caída del
avión, me sentí mal de inmediato, él lo notó y me dijo que si me quería quedar
en el campamento estaba bien, que él podía ir solo, pero le dije que iría,
debía superar esto y regresando a donde todo comenzó era la única solución
entonces el solo sonrió, me ofreció su brazo el cual acepte amablemente y
juntos emprendimos el viaje de regreso a donde esta pesadilla había iniciado.
Al cabo de un rato el olor a humo y a madera quemada impregnó nuestras narices,
solo basto mover unas cuantas ramas para verlo. Ahí estaba el avión, hecho
nada, logramos identificar algunos huesos quemados que supusimos eran de los
pasajeros del avión, en ese momento algo en mi interior me hizo caer al suelo
mientras lloraba, mi compañero sobreviviente llegó corriendo al escuchar mis
gritos, me abrazó con mucha fuerza y susurraba en mi oído que todo iba a estar
bien, que íbamos a salir juntos de esa, yo lo único que pude hacer fue
corresponder a su abrazo sin querer soltarlo, no lograba articular palabras,
solo asentía, y trataba de asimilar cada una de sus palabras, cuando logré
articular palabras le pregunte que iba a ser de nosotros solos y heridos en ese
inmenso bosque, lo único que logro decirme fue que si no salíamos vivos de
esta, él se iba a encargar de que nuestros últimos momentos juntos en esa
jungla fueran los más felices para mí, que de eso se iba a encargar él, que si
íbamos a morir en ese lugar, moriríamos juntos, que él no iba a morir primero que
yo y me iba a abandonar y que yo no tenía permitido morir antes que él, que no
podía dejarlo solo, yo solo sonreía y asentía. Después de que él me consoló y
yo me calmé, decidimos revisar juntos el avión, tal vez hallábamos cosas que
nos fueran útiles para sobrevivir. Nos dividimos y yo fui a buscar por donde se
hallaba el equipaje, y encontré mis maletas, sonreí al ver mis maletas medio
quemada, entonces lo llamé y cuando él estuvo al mi lado le dije que había
encontrado mi equipaje y que en el podríamos encontrar algunas cosas que nos
serian de mucha ayuda como galletas, cobijas, ropa y armas, como le había
contado que siempre estaba armada, en cada uno de mis viajes llevaba conmigo
armas y el permiso correspondiente para usarlas, y por supuesto municiones,
después de tomar todo lo necesario de las maletas, volteó a ver a otra parte de
donde se hallaba el equipaje, entonces me pidió que volteara a ver, al hacerlo
me señaló en dirección a una jaula, entonces me contó que en esa jaula viajaba
“Pixie” su mascota, era una cachorrita que su hermana le había regalado en su
cumpleaños y que el al principio no la quería en su departamento pero después
de un tiempo de prueba, el se encariñó con ella y decidió quedársela, le dolía
que Pixie hubiese tenido ese final tan horrible. Mientras me contaba la
historia yo lo miraba y con cada palabra que pronunciaba lo acompañaban
lágrimas de dolor, en ese momento decidí acercarme a la jaula y vi algo que
llamó mi atención, entonces le pedi que se acercara, cuando estuvo a mi lado le
mostre que la jaula estaba rota, en ese momento no entendió entonces le
explique que Pixie no había muerto quemada, que ella había logrado escapar, que
existía la posibilidad de que estuviera viva, al pronunciar esas palabras, el
solo subió su cara y me miraba directamente a los ojos, con mucha dulzura y me
sonrió, lo abracé y le dije que todo iba a estar bien, decidimos irnos,
regresar al campamento. Al llegar no podíamos creer lo que estábamos viendo y
lo que nos faltaba por descubrir…
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