Bailando
Con Mí Estrella
Para empezar quisiera decir
que al principio él me parecía insoportable, no toleraba trabajar con él, todos
los días era un martirio para mí, creía que algún día explotaría de la rabia y
el odio que sentía hacia él… Pero con el tiempo, ese odio se convirtió en el
más fuerte y verdadero amor que jamás creí poder llegar a sentir, es increíble
como nuestro amor por el baile terminaría uniéndonos, el primer día que la
producción del programa nos dijo que íbamos a ser pareja no le vi nada de malo,
él era el famoso, yo la bailarina, no nos conocíamos en persona, pero yo no era
el tipo de persona que era tímida y ya había bailado con varias personas, así
que no le di importancia, pero al verlo a él entrar a la sala con esa
arrogancia y esa vanidad, supe de inmediato que no nos llevaríamos bien, pero
yo quería ganar esta temporada y él no me lo iba a impedir, además si ganábamos
el iba a volverse más famoso así que no tenía nada de que quejarse, pero al ver
que desde el primer ensayo las cosas no resultaban entre nosotros, me di cuenta
de que esto sería más difícil de lo que yo creía. La producción nos había
asignado un “Vienese Waltz” para el primer capítulo del programa, pero con el
era tan difícil bailar un Vals, el solo me criticaba, me insultaba y me decía
que no entendía como alguien como yo podía estar en un programa como ese y al
lado de una “estrella” como él, todos los días discutíamos y todos los días
peleábamos, todos los días nos heríamos el ego y todos los días el me hacía
llorar con sus insultos y sus humillaciones, pensé seriamente en renunciar,
pero yo quería ganar y demostrarle a él que yo podía ganar y ser más de lo que
él decía que yo era, estaba decidida a darle la guerra y si eso implicaba jugar
su mismo juego, entonces seriamos los que íbamos a jugar. Un día llegó tarde,
como siempre y yo estaba armando la coreografía, él se me acercó y me empezó a
hablar o más bien a insultar como siempre, y yo en vez de contestarle como
siempre lo hacia decidí quedarme callada e ignorarlo, empezamos a practicar y
yo solo le hablaba para corregirlo, regañarlo o decirle que lo hiciera de
nuevo, eso lo fastidiaba, pero a mí me divertía mucho, hasta que él explotó y
empezó a decirme que yo no tenía derecho a ignorarlo, a insultarlo y mucho
menos a humillarlo, tenía tantas ganas de responderle pero no único que hice
fue quedarme callada y seguir ensayando, esa semana conseguimos el segundo
puesto en la tabla de posiciones, con una salsa y un puntaje de 36 puntos, era
nuestra más alta calificación hasta ahora, seguimos ocupando el segundo lugar
las siguientes dos semanas y todo seguía igual hasta que un accidente nos hizo
cambiar a los dos, él se arrepintió al ver que podía perderme y yo me arrepentí
al ver que podía perderlo, ambos sabíamos que debíamos perdonarnos y unirnos,
porque en cualquier momento alguno podía morir y aunque no quisiéramos
admitirlo, él se había enamorado se mí y yo me había enamorado de él, estábamos
profundamente enamorados y hasta ese punto, los dos en urgencias, sabíamos que
estábamos locos uno por el otro.
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