jueves, 10 de noviembre de 2016

Lunes 31 de octubre 2016

Bailando Con Mí Estrella

Para empezar quisiera decir que al principio él me parecía insoportable, no toleraba trabajar con él, todos los días era un martirio para mí, creía que algún día explotaría de la rabia y el odio que sentía hacia él… Pero con el tiempo, ese odio se convirtió en el más fuerte y verdadero amor que jamás creí poder llegar a sentir, es increíble como nuestro amor por el baile terminaría uniéndonos, el primer día que la producción del programa nos dijo que íbamos a ser pareja no le vi nada de malo, él era el famoso, yo la bailarina, no nos conocíamos en persona, pero yo no era el tipo de persona que era tímida y ya había bailado con varias personas, así que no le di importancia, pero al verlo a él entrar a la sala con esa arrogancia y esa vanidad, supe de inmediato que no nos llevaríamos bien, pero yo quería ganar esta temporada y él no me lo iba a impedir, además si ganábamos el iba a volverse más famoso así que no tenía nada de que quejarse, pero al ver que desde el primer ensayo las cosas no resultaban entre nosotros, me di cuenta de que esto sería más difícil de lo que yo creía. La producción nos había asignado un “Vienese Waltz” para el primer capítulo del programa, pero con el era tan difícil bailar un Vals, el solo me criticaba, me insultaba y me decía que no entendía como alguien como yo podía estar en un programa como ese y al lado de una “estrella” como él, todos los días discutíamos y todos los días peleábamos, todos los días nos heríamos el ego y todos los días el me hacía llorar con sus insultos y sus humillaciones, pensé seriamente en renunciar, pero yo quería ganar y demostrarle a él que yo podía ganar y ser más de lo que él decía que yo era, estaba decidida a darle la guerra y si eso implicaba jugar su mismo juego, entonces seriamos los que íbamos a jugar. Un día llegó tarde, como siempre y yo estaba armando la coreografía, él se me acercó y me empezó a hablar o más bien a insultar como siempre, y yo en vez de contestarle como siempre lo hacia decidí quedarme callada e ignorarlo, empezamos a practicar y yo solo le hablaba para corregirlo, regañarlo o decirle que lo hiciera de nuevo, eso lo fastidiaba, pero a mí me divertía mucho, hasta que él explotó y empezó a decirme que yo no tenía derecho a ignorarlo, a insultarlo y mucho menos a humillarlo, tenía tantas ganas de responderle pero no único que hice fue quedarme callada y seguir ensayando, esa semana conseguimos el segundo puesto en la tabla de posiciones, con una salsa y un puntaje de 36 puntos, era nuestra más alta calificación hasta ahora, seguimos ocupando el segundo lugar las siguientes dos semanas y todo seguía igual hasta que un accidente nos hizo cambiar a los dos, él se arrepintió al ver que podía perderme y yo me arrepentí al ver que podía perderlo, ambos sabíamos que debíamos perdonarnos y unirnos, porque en cualquier momento alguno podía morir y aunque no quisiéramos admitirlo, él se había enamorado se mí y yo me había enamorado de él, estábamos profundamente enamorados y hasta ese punto, los dos en urgencias, sabíamos que estábamos locos uno por el otro.

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