MEMORIA
V
1 de Abril de 2005. Tres
semanas después de mi visita al doctor y hoy finalmente podía regresar a mi
casa, tuve que quedarme una semana más de lo planeado por recomendación del
doctor cuando se aseguró de que me mi
salida del sanatorio fuera segura, solo me receto algunas medicinas y me deseo
suerte en esta nueva etapa de mi vida, mi esposo fue por mí y me acompaño en
todo momento al llegar a casa mi cuñada me esperaba con mis hijas en los
brazos, la casa estaba perfectamente arreglada, todo estaba en su lugar tal
cual como había dejado aquel día que Salí de mi casa y no regrese hasta este
momento, al llegar a casa recuerdo un cartel en la sala que decía ”BIENVENIDA A
CASA, TE AMAMOS. TU REY Y TU PRINCESA” Recuerdo que llore con ese cartel, esa
noche dormí en mi casa con mi rey a mi lado, volvimos a realizar una tradición
que teníamos desde novios, él se acostumbró a leerme libros de poesía o libros
de Shakespeare y yo simplemente me acostumbre a escuchar, admiraba como
destilaba amor con cada palabra que pronunciaba de sus dulces y hermosos
labios, estaba completamente segura de que lo amaba para mí no existía nada más
que él y para el no existía nadie más que yo, llevamos tres años de casados,
siete de conocernos y teníamos dos pequeñas hijas y toda una vida por delante y
así mientras recordamos todos nuestros momentos hermosos y tristes que habíamos
pasado juntos, me acurruque a su lado y caí en un sueño profundo.
2 de abril de 2005 desperté a
las 4:30 am por el hermoso llanto de mis hijas quienes despertaron con hambre,
después de alimentarlas, arrullarlas y dormirlas regrese a mi cama, a las
7:00am sonó mi alarma y al despertar y ver a mi rey ahí a mi lado durmiendo
recordé y sonreí porque HABIA VUELTO A MI VIDA NORMAL.
Me levante prepare el desayuno
y desperté a mi rey quien hoy tenía que estar temprano en el trabajo para una
junta, después de que él se fuera revise el buzón y había un sobre y no tenía
remitente pero claramente tenía el nombre de mi esposo y el mío al llegar el en
la noche después de cenar y dormir a las niñas fuimos a nuestra habitación con
el sobre en nuestras manos, con cuidado y temor lo abrimos y lo que leímos nos dejó
impactados, decía… “ustedes son una feliz familia, tienen la familia perfecta,
la casa perfecta, los trabajos perfectos, pero no se salvaran del peligro que
se avecina recuerden hacer todo JUNTOS. Porque separados no son NADA, a ti prodigiosa
mujer quiero decirte que lo que te paso no fue accidental, todo fue provocado,
a ti bondadoso hombre te pido que la cuides, la ames y la protejas a ella y a
tus hijas y recuerden que alguien que está más cerca de lo que creen los protegen
y los cuida, pero recuerden superar las dificultades juntos. Con cariño. Su
protector”. En ese momento él y yo nos miramos y tratamos de pensar en quienes
no protegía y un solo nombre se nos vimos a la cabeza. Y entonces supimos, sin
lugar a dudas nuestro protector era…
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